1. Romance - 2. El pescador - 3. Rima ( Te vi un punto...)
(canto y piano)
Esta noche se estrenará, D. m., en el teatro de la Zarzuela, la obra en tres actos Margot, cuyo libro procede de la fecunda turquesa de Gregorio Martínez Sierra, y cuya partitura va firmada por el maestro Joaquín Turina.
El público de Madrid, incluso aquel entre el que vulgariza el arte musical, la que cada día más notable banda del municipio madrileño, ha conocido a este joven compositor a través de una obra sinfónica de mucha más importancia que extensión y cuyas bellezas se aplauden siempre con entusiasmo: La procesión del Rocío.
Al abordar Turina la gran labor lírica, con sus tres actos, de Margot, nos ha parecido interesante pedirle unas palabras de su impresión personal, que se ha apresurado a enviarnos y que tenemos a gala ofrecer al lector.
El maestro Turina dice breve y llanamente lo que quiere, sin afectación profesional y sin pensar que la humildad fingida pueda ser un mérito. Tiene un tanto sabor de confesión, incluso con sus toques de sevillano humorismo, la siguiente carta que, sin modificar en ella una tilde, publicamos: con nada mejor podríamos haber servido la actualidad. Es una abreviada profesión de fe artística y un autorretrato. Habrá quien discuta, acaso, los puntos de vista del maestro Turina; pero si él, como deseamos vivamente, acierta, habrá demostrado que en arte solo tiene razón el que acierta. Dice así la carta del maestro:
«... Amigo Espinós: sentí anoche no verle, pero estaba descansando de las tareas de ensayos que nos tienen en vela hasta las seis de la mañana. Le agradezco muy de veras su interés en publicar mi retrato y mis impresiones sobre Margot, aunque esto sería más fácil de palabra que por escrito.
Mis deseos y esperanzas al escribir Margot no son otros que ayudar al resurgimiento del drama lírico español, haciendo una partitura en la que la técnica, aunque sea compleja, no estorbe a la claridad; si el resurgimiento actual es un hecho, es precisa la colaboración del público, y a este señor no conviene darle el opio en música. He procedido como en casi todas mis obras, por eliminación, no empleando más materiales que los precisos. La trama de composición está bien clara y los temas son concretos. La armonía completamente moderna, evitando las cadencias vulgares y el contrapunto completamente eliminado, a excepción de un pequeño trozo fugado.
La historia de Margot empieza en marzo [1914] en el teatro Price, durante una representación de Las Golondrinas, aunque estaba decidida antes del estreno de Usandizaga. Procedimos por un viaje a Sevilla, y otro a París, estudiando la obra sobre el terreno. Después se ha ido fabricando la obra, a la par libro y música, escena por escena, y en perfecta comunión de ideas siempre. El libro se terminó a mediados de agosto; yo terminé la música a fin de agosto [desde el 18 de mayo] y la instrumentación el 27 de septiembre [desde el 1 de julio]. (...)
Andalucía es, sin duda, fuente de lirismo para compositores andaluces. Tan maltratada ha sido por los extranjeros y los forasteros, que me parece inútil insistir en ello. El fondo del sentimiento andaluz es triste, ¡y se empeñan en una continua pandereta!
Creo que la importancia de la partitura empieza en el 2º cuadro del acto 2º (... es imposible hacerlo antes), y he empleado la declamación cantada. Este número y el último, terrible mezcla de alegría desenfrenada y desesperación, son los más importantes de la obra. El público dirá...
Y aquí tiene amigo Espinós lo que de momento puedo decirle sobre Margot, después de una noche de insomnio. Hasta pronto se despide su affmo. Joaquín Turina”.
Hemos dicho que deseamos el triunfo a Turina. Agregamos que lo esperamos porque tenemos fe en su talento, en su amor al arte y en su juventud. No en la juventud de la Cédula, sino en la del espíritu. Turina es joven..., joven. Víctor ESPINÓS.